lunes, 12 de noviembre de 2012

Carpe diem


¿Somos conscientes de la fugacidad del tiempo? Si os paráis un momento a pensar y os dais cuenta, en escribir esta frase he tardado cinco segundos. Cinco segundos únicos en mi vida que no volveré a recuperar. Cinco segundos que podía haber empleado en otra cosa pero que yo, con la total libertad que poseo, he decidido ‘perder’ en escribir esa pregunta. Y  digo perder porque a fin de cuentas, nosotros no somos poseedores del tiempo. A nosotros se nos proporciona y somos nosotros los que lo perdemos de una manera u otra. A cada segundo, minuto, hora, día, mes, año que pasa, estoy restando tiempo de mi vida. De ahí que no seamos conscientes a la hora de aprovechar cada momento. De hecho, ahora mismo tú estás perdiendo tiempo leyendo este artículo. Podrías emplearlo en otra cosa, pero has decidido dedicarme tu tiempo. ¿Merece la pena?

Esto es lo que me pregunto yo a menudo. Es una de esas cuestiones que siempre ronda por mi cabeza a la hora de tomar una decisión. Puede que tal vez sea porque soy muy quisquillosa con el tiempo. Desde que de pequeña tuve consciencia de que la vida no es para siempre, de que existe la muerte y llega un momento en el que dejas de ser, un sinfín de pensamientos han ido danzando por mi mente hasta día de hoy. Entre ellos se encuentran todos aquellos sueños pintados en un pedestal con la esperanza de ser cumplidos. Pero, ¿si no los hago ahora, cuando los haré? Y ahí es cuando se me plantea la cuestión de aprovechar cada momento, aprovechar el presente.

Y es que una cosa tengo clara. Yo no quiero ser de ese tipo de personas que una vez en su vejez echan la vista atrás, empiezan a recordar todo aquello que querían hacer y que al final no hicieron y piensan “Qué iluso era por aquel entonces”. Yo quiero ser de esas personas que echan la vista atrás con satisfacción y se dicen a sí mismos “Lo conseguí”.



Marta Fernández Sanz
1º Periodismo

1 comentario:

  1. El hecho de existir en este universo de improbabilidades ya es motivo de orgullo, pero ojala todos podamos irnos de él con una sonrisa triunfal en la boca y un porrón de vivencias unicas

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